Siii! Verás que rica está.

Además con un puñado de semillas te haces una leche y un queso.

Se hace en un momento. No sufre ningún animal. Puedes variar las semillas cada vez que quieras y encontrar que sabor te gusta más. Evitar mucosidades y otras molestias de tomar leche animal. Controlas todos los ingredientes y puedes hacerla más suave o intensa. Añadirle probióticos o algo dulce cómo dátiles o sirope…

En fin, te animo a probar, experimentar y luego me dices cuál te gusta más 🙂

 

 


Preparación

  1. Pon a remojar las semillas en un bol con agua de botella o manantial.
  2. Pasadas 8 horas, o toda la noche, deshecha el agua y lávalas bajo el grifo
  3. Añade 1 litro de agua y tritura lo más que puedas
  4. Filtra la leche con una bolsa de filtrado (escríbeme si quieres una) o un colador y una gasa, o un trapo.
  5. Y ya tienes tu leche lista para tomar y también te queda la pulpa con la que puedes hacer galletas o quesos crudiveganos
  6. Guárdala en la nevera. Te durará unos 2 o 4 días 😉

Ingredientes

  • 200 gr de almendras crudas
  • 1 litro de agua de botella

 


Más fácil no se puede 😉

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